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Setas cremosas (Via Jamie Oliver)

2 Apr

Directamente del libro de Jamie Oliver esta receta que acabo de probar como salsa para pasta (ravioles en este caso).

350 grs. de rebozuelos (o champiñones, o setas de cualquier tipo) en juliana; perejil fresco (o seco); 1 cucharadita de ajo en pasta; 30 grs. mantequilla (por favor, no a la margarina); aceite de oliva; 1/2 cebolla morada (también puede ser normal) cortada en juliana; sal gruesa y pimienta (negra y recién molida); 150 ml. de crema; 1 limón.

Limpiar o pelar los champiñones (nunca, NUNCA, los lave, porque absorben agua y después la botan en la cocción), y cortarlos en juliana. Poner la mantequilla en el sartén, junto con el ajo  y esperar a que se derrita para chorrear aceite de oliva (cuidado que no se queme la mantequilla, así que haga esto a fuego medio a bajo). Agregar la cebolla y los champiñones, el perejil y la pimienta. Saltear por unos 8 minutos o hasta que la cebolla cristalice y los champiñones se doren.Agregar la crema y bajar el fuego al mínimo. Esperar a que hierva y apagar. Agregar sal y jugo de limón (yo diría que la cantidad depende del gusto).

Está listo para ser usado: como relleno de lasaña; crema para acompañar carnes rojas; como salsa de pasta; o para comer solo acompañado de pan tostado. Una delicia!

 

Las escapadas de Jamie

17 Mar

En mi primera visita (de rigor) a las librerías en Barcelona, me encontré con el último libro de Jamie Oliver: Las escapadas de Jamie. Y aunque me prometí no comprar muchas cosas en este viaje (menos un libro de cocina tan pesado), simplemente no lo pude resistir y ayer lo compré. Se va conmigo a casa.

Por supuesto que luego de hojearlo y revisar las recetas (lleno de bellas fotografías, by the way), y a falta de televisión por cable, me puse a buscar sus videos por internet y encontré éste precioso, acerca de las ensaladas… debo confesar que, si no fuera lesbiana, estaría enamorada de este hombre.

Además me enteré de que tiene un restaurante en Londres, que se llama Fifteen (y que queda en el número 15 de Westland Place). Ahora quiero puro ir a Londres, aunque haya que reservar con meses de anticipación.

Del Huerto a nuestra cocina

11 Jan

La semana pasada nos escapamos a la capital y llevé a mi mujer a almorzar a El Huerto. Como siempre, el lugar no nos defraudó en lo más mínimo. Estaba llenísimo a eso de las dos de la tarde, pero sólo tuvimos que esperar 10 minutos para conseguir mesa, de ahí en adelante fue puro gozar.

Partimos con la clásica limonada con menta y nos pedimos sendas ensaladas: Insalata di riso (hojas verdes, arroz integral, tomates asados, zapallos italianos, palta, aceitunas y queso rallado);  y Antipasti siciliano (hojas verdes, albahaca, queso de cabra al horno sobre champiñones, berenjenas, pimientos y zapallos italianos asados, espárragos, aceitunas marinadas, garbanzos y tomates asados). Ambas quedamos contentas con el pedido 😀

El postre fue una decisión difícil, pero nos decantamos por un Parfait de lúcuma y manjar y una mousse helada de miel y jengibre. Aunque ambas estaban muy buenas, reconozco que la mousse me conquistó (así que terminé comiéndome la mitad del postre que no era mío 😛 ).

Ahora, lo mejor de todo es que, en los diez minutos de espera, encontré en la tienda del lugar el mítico libro de recetas del Huerto, y obviamente lo compré (junto con una caja de surtidos de chai en todas las variedades de té posibles).

Hasta aquí ya he cocinado 3 recetas, incluida la de la Mousse de miel y jengibre que, aunque tuvo sus problemas, finalmente quedó increíble. prometo que el siguiente post será de aquella receta.

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Las manos de mi Tante Hanna

15 Dec
Atardecer en el Lago Llanquihue
Image by mireyapeters via Flickr

Hace unas semanas mi mujer y yo fuimos a Santiago. Recorrimos tiendas bellas, comimos rico y disfrutamos de lo lindo. Vitrineábamos en la librería Contrapunto cuando de repente me encuentro con un libro de cocina titulado “Manos del Sur. Patrimonio gastronómico del lago Llanquihue“. Inmediatamente me sumergí en él para ver si, por casualidad, aparecía alguien conocido… Y claro, ahí estaba, en páginas centrales mi querida Tante Hanna 😀

Yo conocí a mi Tante cuando era chica y mis viejos y yo fuimos de vacaciones a su casa en Llanquihue, en el primero de muchos veranos en el sur de Chile. El parentesco es lejanísimo, casi inexistente diría yo, y por eso es que es para mí tan importante el cariño que le tengo. Mi Tante Hanna sería parte de mi familia aunque no compartiéramos parentesco.

Bueno, la cuestión es que ella, su hermano y su sobrina, así como otra gente que conozco de esas vacaciones de infancia y adolescencia han sido entrevistadxs y entregan en este libro sus mejores recetas. Las recetas son para quien cocina a menudo (no dan cantidades exactas, no te dicen los tiempos de cocción), pero son un lujo y para mi, un trocito de historia.

Ah, y para que vean por qué estoy tan chocha, mi Tante Hanna es la misma que, cuando salí con ella del closet me dijo: “ah, eso es nuevo para mi, pero yo sé que esas cosas pasan. Gracias por contarme… Tu sabes que yo te quiero igual”.

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