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Queque de Chai Masala

5 Jul

Uno de mis programas favoritos es The Great Baking Show. Se trata de un grupo de personas, asiduas a la pastelería en casa, que concursan por ver quién es el/la mejor, mientras debe superar tres desafíos semanales. Es una inspiración verles cocinar pasteles, tortas y panes, todo desde los ingredientes base, nada precocinado. Una de las ganadoras del concurso es Chetna Makan, quien ha editado ya dos libros de cocina (ya tengo uno, el otro está por salir al mercado).

Del primer libro “The Cardamom Trail” saqué esta receta, que tuve que adaptar un poquito porque… porque soy cocinera y ya sabemos que las cocineras sólo usamos las recetas para inspirarnos. Quedó un queque esponjoso y con un sabor súper especiado, suficientemente dulce para no morir de coma diabético. Aquí va la receta.

Ingredientes:

  • 3 bolsas de té negro (usé té negro con naranja)
  • 100 ml de agua a punto de ebullición
  • 200 gr de mantequilla sin sal (temperatura ambiente, o definitivamente ablandada)
  • 200 gr de azúcar rubia (usé 100 gr porque siempre le pongo la mitad, o menos de lo que indican las recetas. Vea el post anterior si quiere entender las razones)
  • 200 gr de harina con plovos de hornear (yo no compro esa, así que le puse harina sin polvos)
  • 1 cucharadita de polvos de hornear (yo le puse 2, por razones obvias)
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 cucharadita de cardamomo molido
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido
  • 1/2 cucharadita de clavo de olor molido
  • 4 huevos grandes

Preparación:

Enmantequillar un molde de 25 cm de diámetro y precalentar el horno a 180° C (350°F u horno medio). Infusionar las bolsitas de té por 10 minutos (sí, así tanto, aunque le duela a la catadora de té que llevo dentro). Batir la mantequilla junto con el azúcar hasta que se forme una pasta (punto pomada). Agregar los huevos, de a uno, y seguir batiendo. Agregar el té infusionado (bote las bolsitas). Mezclados los líquidos toca comenzar a incorporar los secos. Junte y mezcle bien harina, polvos y especias y agregue de a cucharadas a la mezcla húmeda mientras va batiendo. Vaciar al molde y hornear por 20 a 30 minutos (eso depende de cada horno).

Cobertura:

La receta original dice que hay que cubrir con 150 ml de crema batida con 1 cucharada de azúcar. Yo hice una cobertura con jugo de 1/2 naranja y azúcar flor (unos 150 gr).

 

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La ubicuidad del azúcar

19 Jun

Desde hace ya varios años intento cocinar todo lo que comemos en casa. Me enorgullece mirar mis bolsas de la compra y ver cómo han disminuido (casi a cero) los alimentos procesados. Siendo una operada bariátrica he aprendido a mantener mi peso a costa de disciplina y trabajo (en la cocina, la mayor parte del tiempo). Mi mujer y yo queremos llegar a viejas lo más sanas posibles y yo le tengo pánico al cáncer, así es que eso es un incentivo extra para esta empresa.

En este proceso he aprendido que una de las cosas que hay que evitar es el azúcar. A estas alturas soy una convencida de que el azúcar refinada es veneno, y sólo la utilizo cuando es estrictamente necesario (si, por ejemplo tuviera que hacer mermelada para no perder la fruta que me regalaron en cantidades importantes). Lo bueno es que, como no comemos comidas procesadas, podemos sacarle el quite.

Si al desayuno comes cereales con leche y fruta y un vaso de jugo de naranjas, puedes estar consumiendo unas 14 cucharaditas de azúcar, sólo en una comida (cada cucharadita de azúcar equivale a 4 gramos). Si la ingesta diaria sugerida es de 7 cucharaditas, no es necesario ser genio matemático para darse cuenta de que ya la superaste… y aún te falta el resto del día. Puedes intentar tomarte el resto de los alimentos sin azúcar (sin postre, por ejemplo), pero te sorprenderá saber que el azúcar está en muchos de los alimentos procesados que comes. Y si decides dejar el azúcar y cambiarlo por endulzantes, lamento comunicarte que la cosa no mejora mucho, porque tu cuerpo opera de la misma forma que si estuvieses ingiriendo azúcar.

Pero vamos a dejar tranquilos a los endulzantes por ahora. Quiero centrarme en la siguiente catástrofe: no importa lo que hagas, es imposible dejar de comer azúcar si comes alimentos procesados. Hagamos el ejercicio en el supermercado: mirando las etiquetas de las sopas de sobre, las bases de cocina, los caldos en cubo, las galletas de soda y de agua, el pan de molde, las tortillas tipo fajitas, todas tienen azúcar (sodio, glutamato monosódico, aceite de palma, y varios otros ingredientes no deseados).

Les recomiendo un par de documentales que ahondan en los peligros de comer azúcar:

Jamie’s Sugar Rush https://youtu.be/Bpr20BdngSY

That Sugar Film https://youtu.be/nWBvxsh6dUs

Ambos están en inglés, por lo que les resumo los temas que más me impresionaron:

  • La cantidad de azúcar que comemos junto con los alimentos procesados es mucho mayor de la recomendada.
  • El azúcar es una de los ingredientes que se agregan a los alimentos procesados porque hacen que la gente sea adicta a ellos y los consuma. Lxs niñxs son el target principal de las empresas que producen y comercializan estos alimentos.
  • Los niveles de obesidad y enfermedades asociadas (desde caries hasta diabetes tipo 2) están aumentando peligrosamente en países ricos y pobres.
  • No importa la cantidad de calorías que consumamos, lo importante es la calidad de estas calorías. En el segundo documental, se comprueba como los alimentos etiquetados como bajos en calorías, no son tan bajos en azúcares. Puedes comer 2000 calorías de buena calidad o 1000 de mala calidad y subirás de peso en el segundo caso.

Yo cocino casi todos mis alimentos porque me gusta sentir que controlo lo que ingiero,  y me parece que es una forma de adquirir independencia y soberanía alimentaria. Es mi pequeña resistencia a este modelo de consumo (alimentario). Y resulta que mi pequeña rebelión es también una de las formas de resolver el problema del consumo de azúcar. Dejemos de depender de la comida que podemos comprar preparada y cocinemos más.

 

 

Pollo a la diabla

15 Jun

Cada vez me cuesta más cocinar proteínas animales ¡Y me encantan! Pero me cuesta improvisar recetas que sean sabrosas, muy especiadas, sobre todo con el pollo. Esta vez también teníamos ganas de comer un pollo picantón, que nos recordara una salsa italiana picante y salió este pollo a la diabla.

Ingredientes:

  • 1 kg. de pollo (recomendable siempre usar pollo con hueso, porque tiene más sabor y se seca menos)
  • 1 tomate grande
  • 1 cebolla mediana
  • 2 filetes de anchoa
  • 2 dientes de ajo molidos
  • 2 cucharadas de pasta de tomates
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 cucharadita de pimienta de cayena
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva

Preparación:

Trozar el pollo y picar la cebolla en cuadritos. Adobar el pollo con sal, pimienta y ajo molido. Sellar los trozos de pollo (2 minutos por cada lado) y reservar.  Preparar el sofrito con aceite de oliva, cebolla, pasta de tomate, filetes de anchoa (que luego se desintegran), y la pimienta de cayena. Cuando la cebolla esté transparente agregar el tomate en cubitos y las alcaparras. Revolver y cocinar por un minuto. Devolver el pollo a la olla y dejar cocinar a fuego lento por unos 15 minutos.

Podrían servirlo con arroz o con pasta o, como hice yo, con arroz (cus cus) de coliflor. Se rallan las flores de coliflor y se cocinan en un sartén con un poco de aceite de oliva por unos 5 minutos, y listo!

Conserva de limones

13 Sep

Hace tiempo que andamos tras limones orgánicos (dícese sin pesticidas) y el otro día se dio la conjunción astral: nos regalaron limones sin procesar. Con semejante maravilla en las manos hice limones en conserva.

Se trata de una receta típica marroquí, y la saqué del libro de cocina de Jamie Olivier. Los limones en conserva se usan en variedad de recetas, desde ensaladas hasta estofados, y yo creo que también podrían agregar sabor a un ceviche, por ejemplo.

Para hacerlos se necesitan limones sin procesar, lavaditos y limpitos, sal gruesa, pimienta negra entera, canela en ramas, hojas de laurel, agua y jugo de limón. Primero hay que esterilizar los frascos y las tapas, los primeros se meten al horno a 100 grados C por 20 min, las segundas se sumergen en agua hirviendo. Mientras tanto corta los limones en cuartos, sin llegar hasta abajo, agrega un puñado de sal dentro de cada uno y lo vuelves a cerrar.

Cuando los frascos estén fríos, comienza a meter los limones dentro, agregando canela, pimienta, romero y sal entre cada capa de limones. Luego rellena los frascos con jugo de limón y agua purificada. Tapa y reserva por al menos un mes en un lugar seco y oscuro. Cada cierto tiempo da vuelta los frascos para que se mezcle bien la sal. En un mes ya debería estar listo.

Les cuento en un mes 🙂

Vodka, manzana y jengibre

14 Aug

Aunque en casa estamos tomando poco alcohol, igual nos interesan las recetas con vodka (con algo hay que recibir a las amigas).

Me encontré con esta receta que promociona la  variedad Orient Apple de Absolut: macerar un limón y una hoja de menta en un vaso bajo; llenar con hielo; añadir 2 partes de vodka y rellenar con 2 partes de ginger ale.

La próxima semana lo ponemos en práctica.

Absolut Orient Apple!

Absolut Orient Apple! (Photo credit: pviojo)

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Un año después…

11 Aug

Hace una semana caí en la cuenta que llevamos exactamente un año cambiando  nuestros hábitos alimenticios, haciendo deporte regularmente y bajando de peso. Un año, una cirugía bariatrica y cerca de 30 kilos menos. Un año lleno de reflexiones y aprendizajes.

Partí comiendo mucho y moviéndome poco, o sea, la peor combinación posible. Tres años dedicada a elaborar una tesis doctoral y a lidiar con los fantasmas del rendimiento: escribir, de la nada, 176 páginas de buena calidad. Eso sólo resume 37 años de ansiedad hacia el rendimiento. Y aunque los kilos de más nunca fueron un problema estético ni del amor/deseo (me quiero/me quieren a pesar de mi talla XXL), sí comenzaban a ser un problema para mis caderas y rodillas.

Fue así que comenzó la peregrinación médica (primero en Talca y después en Santiago)  y el trabajo personal (cambio de hábitos) que me llevó a donde estoy ahora: un año de cambio de hábitos, 6 meses después de una cirugía, finalizada la tesis doctoral y 30 kilos menos. Y esto es sólo el comienzo.

Escuché muchas tonteras en el camino (desde comentarios médicos hasta comentarios bien intencionados pero mal enfocados), escuché historias de terror en las salas de espera, y descubrí que el peso sigue siendo un problema estético por sobre todas las cosas.

El informe médico para la isapre se dedicaba al argumento de los problemas de salud asociados al sobre peso, en una construcción paradójica pues de tanto defender el argumento médico, sólo consigue dar más valor al argumento estético (si no es un problema estético, entonces, por qué la obligación de decir que no es un problema estético). Pero en un país donde la talla más grande es un M bajo la nomenclatura de un XL, clarament, hay dificultades asociadas al sobre peso que van más allá de la salud.

Las personas en general siguen pensando además, que la solución quirúrgica al sobre peso (no siempre se opera sólo la las personas obesas mórbidas) tiene un matiz mágico. Una cirugía, piensan, basta para poder tener una vida “normal”, despreocupada del peso y las dietas: “una amiga mía se operó, bajó de peso, y a los 3 meses ya estaba comiendo de todo y tomando un traguito”, te dicen. Pero cuando te operan y te dejan 250 a 300 cc de estómago, claramente las prioridades de ingesta debieran ser diferentes: la diferencia entre comer y alimentarse se vuelve pivotal.

Yo debo alimentarme, así es que entre un plato de pasta/risotto/sandwich y un plato de ensalada sin proteína y un plato de proteína con vegetales, no me queda otra que elegir el tercero (ojo, que esa decisión debiera ser igual para cualquiera, operadx o no). Cualquier otra cosa puede resultarme apetitosa, pero hoy tengo la conciencia corporal de que no me alimenta.Tuve que dejar que me cortaran el estómago para comprender que mi cuerpo vale tanto como mi cabeza, y que les debo el mismo respeto. Hoy conozco la sensación de saciedad, cuido y valoro mi cuerpo y mi cabeza y trato de no separarlos tanto (aún estoy aprendiendo). Este ha sido el mayor desafío de todos.

Mientras me decidía por la operación (cuestión que me costó bastante) escuché muchos relatos de personas operadas. Verdaderas historias de terror, según yo. No se mal entienda, nadie se quejaba, nadie. Todas felices con los kilos bajados… pero ninguna queriendo recordar su época de gorda:

“tienes fotos de antes?” / “Nooooo!!! Las borré todas!”

“Yo nunca les dije a mis papás que me había operado”

Como que ser gorda (nunca vi hombres en la consulta médica) es parte de una debilidad/vergüenza que debe esconderse y que prefiere olvidarse. Pero olvidar es peligroso: podrías volver a ser gorda si olvidas que esto es un proceso permanente, que implica siempre una gran fuerza de voluntad y conciencia (para  elegir lo que te metes a la boca, para ponerte el buzo y salir a hacer deporte). Y esa fuerza de voluntad no es sólo para quienes han tenido o tienen problemas de peso, sino para cualquiera que no pertenezca a la raza mítica/madita que come y no engorda.

Al final de cuentas, comer bien, cuidar la salud y hacer deporte, aunque sean demandas burguesas contemporáneas, requerían del mismo ejercicio que necesité para terminar la tesis: voluntad diaria. Y hasta aquí lo he logrado.

Ahora, con menos en el plato, tendré tiempo para retomar la actividad en este blog y seguir compartiendo recetas, consejos y demases. Y quizás hasta me decida a poner ese pequeño restaurant con el que sueño.

Bienvenidxs… un año después

Ensalada de espinacas y salmón ahumado

15 Jan
morning glory salad

Image by domit via Flickr

Gracias a Nigella Lawson nos hemos hecho adictas a esta maravilla de ensalada. Hay que cortar unos filetes de salmón ahumado y rociarlos con limón y pimienta, preparar una cama de hojas de espinacas y agregar el salmón, unas bolitas de palta y semillas de zapallo.

Para la vinagreta: ralladura de limón, jugo de limón, sal y aceite de oliva.

Como verán es sana y fresca para las temperaturas que tenemos.

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Ceviche de algas

12 Jan

A mí no me gusta el cochayuyo… Bueno, no me gustaba, hasta que lo probé bien preparado (sorry, madre). Hace unas semanas almorcé en El Huerto y me dieron a probar un ceviche mexicano. Yo, sin idea de lo que me metía a la boca, y con una fe a estas alturas ciega en su cocina, tuve el gusto de comer cochayuyo (lo cuento porque aún no lo creo). Ante semejante experiencia culinaria, decidí preparar el ceviche para la cena de año nuevo. Comparto aquí la receta.

Cochayuyo (getrocknete Algen) auf einem Markt ...

Image via Wikipedia

Cocer el cochayuyo por 20 minutos y picarlo (la clave es que quede lo más pequeño posible), agregar: tomate en cubitos, palta en cubitos, cebolla morada, cilantro y perejil, limón, sal, aceite de oliva y pimienta con limón. Macerar por unas horas y servir con galletas.

Todo un lujo!

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Menú de la cena de año nuevo

2 Jan

Este fin de año nos dimos a la tarea de preparar un menú que fuera rico, sano y bajo en calorías. Aquí les adelanto lo que preparamos, más adelante iremos posteando las recetas.

Aperitivo: para tomar: Bellini y para picar: bastones de zanahoria y pepino con salsas de yogurt y verduras crujientes (marca TIKA).

Entrada: ceviche (se escribe con V o B?) de algas a la mexicana.

Plato de fondo: Carne asada con marinada tailandesa, ensalada de espinacas y salmón ahumado, ensalada de sandía y queso feta.

Postre: brevas con salsa de yogurt al cointreau.

Bajativo: trozos de sandía y macarrones con agua de azahar.

Feliz año nuevo, gente querida!!!

Happy new year

Image by bupowski via Flickr

 

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Curry de papaya

29 Dec
Chicken Curry

Image via Wikipedia

Hace unos días vi una receta de Jamie Oliver de curry de piña. Me pareció bien exótica, pero interesante (es que ya había probado un curry verde de pollo con arroz basmati y mango en Coquinaria, y la combinación picante/dulce era buenísima). Luego nos regalaron papayas… y adivinen qué se me ocurrió: curry de papayas.

Ingredientes: 8 papayas peladas y cortadas en lonjas grandes, 1 cebolla morada mediana en juliana delgada, una cucharadita de jengibre en pasta, una cucharadita de rub indio nomu, una cucharadita de curry amarillo en pasta (sí, quedó súper picante), una cucharadita de semillas de mostaza, unas hojas de kaffir lime, 1 tarro de leche de coco, sal y aceite.

Hay que sofreír las semillas de mostaza hasta que doren un poquito, agregar la cebolla, todas las especias y esperar a que sude. Luego agregar las papayas, rectificar sal y finalmente la leche de coco. Llevar a ebullición a fuego bajo y mantener hirviendo unos 10 minutos.

Lo servimos de dos formas: acompañado de arroz blanco graneado, y acompañado de ensalada de pepino aderezado con una salsa de yugurt, menta sal y ajo.

Francamente maravilloso 🙂 (sobre todo el del día siguiente).

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